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jueves, 20 de diciembre de 2012


PERFIL// RAJOY  imperturbable

Juan Pablo Crespo / jcrespo@panodi.com / Foto: AFP


A Mariano Rajoy parece que la crisis económica y social que azota a España, convulsionada con masivas y constantes manifestaciones de calle, que recuerdan la América Latina de los años 90, no le ha provocado la salida de más canas, más allá del indefectible paso del tiempo.
La situación española es tan delicada que a cualquiera le sacaría canas verdes sólo de pensar cómo afrontar 15 meses consecutivos de caída del PIB, una cuarta parte de la población activa desocupada (casi seis millones de personas) y 2,2 millones de niños en situación de pobreza, según la Unicef.

Antes de llegar al palacio de La Moncloa nada parecía perturbar al líder del Partido Popular (PP). ¿Ahora?..., tampoco. Lo que sucede es que cuando se trata de Rajoy, un prudente intelectual, nada parece perturbarlo. Así es y así ha sido siempre el conservador.

El Presidente español cumplirá un año al frente del poder a finales de diciembre, tras sustituir al socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Desde entonces, la tormenta sólo ha arreciado. Sin embargo, Rajoy se ha mostrado firme a la hora de tomar medidas impopulares que, según viene sosteniendo, conducirán al país hacia un mejor futuro. Entre esas medidas se encuentran recortes en sectores clave como educación y salud, que han crispado la tolerancia ciudadana, así como el aumento del IVA en tres puntos.
El Gobierno ha buscado reducir el déficit y combatir la crisis de deuda. “El 2013 será mejor que 2012 y 2014 será el año de la recuperación”, ha afirmado el Presidente, como llamando a la paciencia de los españoles que todavía no atisban a ver la luz al final del túnel.

En menos de un año, Rajoy ha afrontado dos huelgas generales, algo nunca visto en la historia presidencial del país con una monarquía parlamentaria. La popularidad no es algo de lo cual él pueda presumir, por lo menos por ahora. El Centro de Investigaciones Sociológicas publicó a principios de noviembre un trabajo que le adjudicaba al jefe del Gobierno una nota de 2,8 puntos sobre 10, la marca más baja registrada en tiempos de democracia.
El aumento de los impuestos ha limado particularmente la credibilidad de Rajoy y los populares. El año pasado, el entonces candidato había dicho que no habría ningún aumento en un eventual gobierno suyo, incluso habló hasta de bajarlos.
La administración del PP también ha emprendido una reforma laboral para crear empleo, pero este todavía no llega. Habrá que seguir esperando. Igualmente, puso en marcha una reforma financiera que a los ojos de los españoles se ha quedado corta. La banca es vista como corresponsable de la crisis, junto con el sector político.
Pero el gallego que llegó a la política de la mano del expresidente José María Aznar se empeñó en no acudir al rescate financiero, por parte de Europa, y lo logró. Junto con su homólogo italiano tejió una alianza para hacerle frente a los europeos comandados por Alemania y Francia.
“La economía española precisa reducir drásticamente sus desequilibrios fiscales, y ello con independencia de las exigencias planteadas por la Unión Europea, ya que la actual prima de riesgo de la deuda pública española los hacen insostenibles”, explicó el profesor de economía en la Universidad del País Vasco, Jesús Ferreiro.
“Aunque las medidas fiscales adoptadas hasta el momento pueden considerarse correctas, la capacidad para aplicar nuevas medidas de ajuste es reducida por los problemas para disminuir el gasto público y/o aumentar más la presión fiscal, y por el impacto negativo de las mismas sobre el crecimiento. La única posibilidad para reducir drásticamente el déficit público pasa por un descenso significativo de la prima de riesgo, lo que no está en manos del Gobierno español”, agregó el catedrático.
Rajoy, que en su autobiografía se describió como una persona perfeccionista, algo introvertido y prudente, consiguió, además, ayuda directa para la banca, con la que frenó en seco la crisis financiera.
Desde que ganó las elecciones el 20 de noviembre de 2011, la capacidad de diálogo del Mandatario ha estado más a prueba que nunca. Él podrá ser poco carismático y chapado a la antigua, pero a lo largo de su carrera política de 30 años, que se inició pegando carteles mientras estudiaba en la universidad, ha mostrado destreza para la negociación.
“Pienso que si Rajoy ha demostrado alguna capacidad, ha sido precisamente la del diálogo”, resumió Juan Díez Nicolás, presidente de Analistas Sociológicos, Económicos y Políticos (Asep).
“Con la mayoría absoluta como no se había producido antes, ya que el Partido Popular había logrado el gobierno de la casi totalidad de Comunidades Autónomas y los principales Ayuntamientos de España en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011, y unos meses más tarde, una mayoría absoluta en las legislativas nacionales de 2011, Rajoy habría podido gobernar sin contar con otros partidos políticos; sin embargo, ha procurado siempre mantener un diálogo con el principal partido de la oposición, el Psoe, pero también con otras fuerzas políticas nacionalistas”, detalló el analista español.
“En el ámbito internacional, Rajoy ha demostrado gran capacidad de diálogo en la Unión Europea para lograr las ayudas necesarias con el fin de corregir la situación económica que encontró, producto de la gestión anterior. Ahora, al final de 2012, parece que comienza a verse algunos resultados positivos de las medidas adoptadas, exigidas por la Unión Europea y organismos internacionales para proporcionar las ayudas. Muchos españoles, no obstante, critican la labor de Rajoy mas bien por exceso de diálogo, como en la lucha contra la corrupción, especialmente la relacionada con directivos y responsables de entidades financieras, así como la vinculada con casos de corrupción en todos los partidos políticos”, agregó Díez.
En España hay un refrán que dice: El que la sigue la consigue. Como botón a ojal, la expresión encaja entonces a la perfección en Rajoy, quien perdió las presidenciales de 2004 y 2008, ante Zapatero. Pero él nunca dejó de remar, algo que bien sabe hacer, sobretodo contracorriente.
La paciencia y serenidad que le definen rindieron sus frutos el 20 de noviembre de 2011, cuando venció a su adversario del Psoe y logró una abrumadora mayoría en el Congreso, con 186 diputados, tres más que la marca tope alcanzada por Aznar en el 2000. Poco más de un mes después, el 21 de diciembre, juró como Presidente con su mano izquierda sobre la biblia de Carlos IV de 1791, y su mano derecha sobre la Constitución.

El jurista de 57 años, casado con dos hijos, pasó duros tiempos durante los ocho años que estuvo en la oposición, tras las dos derrotas electorales en fila que pusieron en duda su liderazgo dentro de su propio partido. Sólo con su resistencia y su capacidad de convencer más que de imponer pudo sobrevivir y optar por una tercera oportunidad a la presidencia.
Antes, Rajoy un católico moderado que no comulga con llamar matrimonio a las bodas entre parejas homosexuales, había sido vicepresidente en el Gobierno de Aznar y había ocupado cinco carteras distintas: Educación, Presidencia, Interior, Administraciones Públicas y Portavoz.
El jurista nacido en Santiago de Compostela estuvo, por cierto, muy cerca de ganar los comicios de 2004, de hecho era el favorito pocos días antes de la cita con las urnas. Pero el mal manejo por parte del PP de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004, que por lo demás disminuyeron la abstención, terminaron por pasarle factura a Rajoy, que vio como entre sus dedos se le escurría una victoria que parecía segura.
Amante de los puros, celoso de su vida privada y fanático del ciclismo y del Real Madrid, el Presidente prefiere no hablar sobre lo que no sabe. “Creo que me parezco bastante a mi padre. Él es perfeccionista e introvertido, muy prudente. A mi padre, por ejemplo, no le gusta hablar de lo que no sabe, actitud que comparto”, dice parte de su biografía.
Mariano Rajoy es nieto de uno de los redactores del Estatuto de autonomía de Galicia, en 1932. También es hijo de un jurista que llegó a ser presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra.
El Presidente español es un ejemplo de constancia. El tiempo le dará o no la razón sobre la conveniencia de las duras medidas aplicadas, mientras tanto, los ánimos en la calle siguen caldeados.

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