PERFIL// PEÑA NIETO, el gerente distraído
Juan Pablo Crespo / jcrespo@panodi.com
Escudriñar en el perfil de Enrique Peña Nieto inevitablemente pasa por su alta influencia mediática, algo que el marketing explotó hasta más no poder. Pero el joven y nuevo Presidente mexicano está lejos de ser un paracaidista en la política. Desde abajo, él viene escalando posiciones y abriéndose paso entre un vetusto partido ávido de renovación.
El próximo inquilino del palacio de Los Pinos viste punta en blanco, está casado con la actriz Angélica Rivera (“La Gaviota”), posee un polémico pasado y representa una especie de “Ken” que arranca suspiros de sus admiradoras.
De rápido ascenso dentro de la vorágine política azteca, él representa la nueva cara del viejo Partido Revolucionario Institucional (PRI), señalado de ser el culpable de casi todos los males que aquejan al décimo cuarto país más grande del mundo. El escritor peruano Mario Vargas Llosa, llegó a describir a este partido como “la dictadura perfecta”. No en vano, con aciertos y desaciertos el PRI mandó ininterrumpidamente desde 1929 hasta el 2000, cuando Vicente Fox, del PAN, acabó con la hegemonía priísta, menoscabada por escándalos de corrupción y la concentración de poder.
Peña Nieto, un abogado de 46 años con postgrado en administración de empresas, se declara un pragmático que prefiere los resultados a las posiciones ideológicas, y, por supuesto, un priísta a carta cabal.
El exgobernador del estado de México, entre 2005 y 2011, asumió su cargo el primero de diciembre pasado, ascenso que coincide con un país desangrado por la narcoviolencia. En materia de inseguridad se ha propuesto reducir en un 50% el índice de homicidios y secuestros. También prometió devolverle a su país el camino perdido en materia de liderazgo mundial. En este sentido, aunque es considerado una economía emergente, México presenta un lento crecimiento y ha perdido protagonismo global, en contraste con, por ejemplo, Brasil.
El hijo de un ingeniero de la Comisión Federal de Electricidad y una maestra impulsará, en 2013, una reforma constitucional que permita más inversión privada en la industria petrolera, un tema delicado y que seguro enfrentará resistencias.
El gran salto del mayor de cuatro hermanos llegó en 2005, cuando se convirtió en gobernador. Para entonces, era poco conocido, aunque se movía muy bien entre el tejido de la dirigencia priísta. Antes, había sido diputado local, consejero político del PRI, dirigió instituciones de salud estatales y fue secretario de administración.
Peña Nieto tiene un bisabuelo que gobernó cinco veces el municipio de Acambay, en el estado de México. Este último, también del lado paterno, gobernado en una oportunidad por uno de sus tíos. La línea materna redondea el linaje porque está también relacionado con el poder. Recientemente, otro tío, Arturo Montiel Rojas, su padrino político y antecesor, igualmente fue gobernador mexiquense.
“El Mandatario electo se convirtió en líder de los gobernadores priístas a lo largo del período 2005-2011. Después, mantuvo ese liderazgo como candidato a la Presidencia. Esto lo logró, en buena medida, porque contaba con un apoyo fuerte a nivel local: el Grupo Atlacomulco, compuesto por políticos experimentados de gran peso a nivel local y nacional”, explicó el coordinador del Centro de estudios políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jorge Márquez.
“El Mandatario electo se convirtió en líder de los gobernadores priístas a lo largo del período 2005-2011. Después, mantuvo ese liderazgo como candidato a la Presidencia. Esto lo logró, en buena medida, porque contaba con un apoyo fuerte a nivel local: el Grupo Atlacomulco, compuesto por políticos experimentados de gran peso a nivel local y nacional”, explicó el coordinador del Centro de estudios políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jorge Márquez.
Hay quienes señalan que la rápida popularidad alcanzada por Peña Nieto se debió, además de la plataforma que garantiza el PRI, a los vínculos con cadenas de televisión como Televisa y TV Azteca que lo convirtieron en una especie de galán de telenovelas. Su equipo lo respalda y asegura que, como buen gerente, sabe rodearse de los profesionales más competentes, y que su gestión al frente del estado de México, el más poblado con más de 15 millones de personas, ha sido su mejor catapulta.
“Tú me conoces, y sabes que los voy a cumplir”, fueron parte de los mensajes en la campaña electoral del Presidente entrante.
Márquez cree que los asesores y equipos de trabajo de Peña Nieto son, quizás, los que más títulos de doctorado tienen en la historia reciente de México.
Propaganda televisada y radiofónica, entrevistas a medios electrónicos, apariciones en programas de espectáculos y deportivos, y hasta un encuentro con el papa Benedicto XVI fueron parte de la exposición del entrante Mandatario en los últimos años.
Por supuesto que el noviazgo y posterior matrimonio con “La Gaviota”, la protagonista de La dueña y Destilando amor, le ha servido para que los reflectores y los medios apunten hacia él, aunque, en algunas ocasiones, ha salido con las tablas en la cabeza frente a las cámaras o micrófonos.
Así por ejemplo, en diciembre de 2011, en la Feria Internacional del Libro, en rueda de prensa, apenas si pudo recordar la Biblia y La hija pródiga del escritor inglés Jeffrey Arche como los textos que más habían influido en su vida. También confundió autores de libros al asegurar que el escritor mexicano Enrique Krauze era el autor de La silla del águila, novela escrita en 2003 por el también mexicano Carlos Fuentes.
El desliz desató una marea de burlas acerca de su preparación. Horas después, a través de su cuenta en twitter, Peña Nieto admitió el error y recomendó la lectura de ambos libros.
En otra ocasión, en entrevista con el diario español El País, no supo responder sobre el nivel del salario mínimo ni recordar los de algunos precios de productos básicos como carne, tortillas o refrescos.
“No soy la señora de la casa”, fue la justificación que ofreció al rotativo.
Otro momento de apuro lo vivió cuando dudó en recordar en una entrevista con Univisión las razones de la muerte de su primera esposa, Mónica Petrelli, en enero de 2007, y con quien tuvo tres hijos. El fallecimiento se debió, según reporte médico, a una arritmia ocasionada por una crisis epiléptica. El olvido originó, sin embargo, una serie de conjeturas que de alguna manera acompañan a Peña Nieto en el tiempo.
La pérdida ha sido el momento más difícil que ha enfrentado en su vida, según él lo ha confesado.
La pérdida ha sido el momento más difícil que ha enfrentado en su vida, según él lo ha confesado.
Sobre aquel momento, llegó a describir: “Hablé con ella cuando iba del DF hacia la casa de Gobierno. Le dije que llegaba en media hora. Yo estaba en Santa Fe. Cuando llegué, subí a nuestro cuarto, entré al baño, preparé la ropa del día siguiente y cuando me acerqué a la cama, Mónica estaba en completo paro respiratorio. Salí como loco a pedir auxilio. Llegó la ambulancia y nos fuimos de emergencia al centro Médico de Toluca.
Los doctores lograron que recuperara los signos vitales, pero al momento de hacer la tomografía encontraron que tenía muerte cerebral. La trasladaron al hospital ABC de Santa Fe, donde se confirmó que no había ninguna esperanza”.
Poco más de un año después, en abril de 2008, Peña Nieto conoció a Angélica Rivera, y desde junio de ese año, iniciaron un romance que terminó con la soltería del “Viudo de oro” a finales de 2010.
Pero desde que entró a la política, varios amoríos se ventilaron públicamente alrededor del Mandatario electo. Tanto es así que en 2007 se publicó el libro Las mujeres de Peña Nieto, escrito por Alberto Tariba, en el que lo describe como un seductor innato.
Los líos de falda lo obligaron a reconocer que le fue infiel a Mónica Petrelli y que fuera del matrimonio tuvo dos hijos, uno de los cuales murió. “No quiero tabúes en mi vida”, llegó a declarar para que los mexicanos le conozcan tanto con sus defectos como con sus virtudes.
A principios de 2012, admitió que su peor defecto es ser distraído. Ya antes se había declarado fanático de la agrupación Abba y de la cantante Céline Dion.
Peña Nieto está a tan solo un día de coronar su mayor triunfo político: la Presidencia de México, cima que escaló paso a paso y en medio de una vida que atrae a los medios de comunicación.

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